Debe de ser una broma

Marzo 5, 2008

Me levanté temprano como siempre, cuando sonó el despertador, pensando una vez más que para qué lo habrían inventado. Pero no era el despertador lo que sonaba, sino el libro que había dejado por la noche al lado. Después me preparé un café como todos los días, pero al sacarlo del microondas se había convertido en un helado de café. No tenía tiempo de preparar otro, llegaba tarde al trabajo, hoy me daba la sensación de que las agujas del reloj iban más deprisa.

Cuando llegué a la calle no había ni un solo coche por la carretera, sólo autobuses que además iban por cualquier carril. “Sólo autobuses, pensé, pues si que han dado resultado las campañas contra el cambio climático”. Y al subir a uno de ellos no tuve que pagar, sino que el conductor me pagó ¡a mi¡. Algo bueno tiene que tener que todo se haya vuelto loco.

Al llegar al instituto, donde doy clases de matemáticas, me encuentro a la mitad de los profesores escondidos detrás de una esquina.

- ¿Pero …qué hacéis aquí?

-¡Shh¡¡Cállate¡ ¿O es que quieres que nos descubran y vean que no pensamos dar clase?

-No, claro.-dije.

No hice más preguntas, he llegado hace poco tiempo y tampoco quiero ser una preguntona.

Cuando entré en clase, me encontré a los alumnos sentados en su sitio y totalmente en silencio.

-Llegas cinco minutos tarde, deberías saber que cuando toca el timbre significa entrar en clase. Tienes retraso. Con tres…-me dijo Juanma, uno de mis alumnos.

-Debe de ser una broma- dije.

Y en otra clase…uno de ellos se acercó a mi mesa…

-A ver enséñame los deberes-me dijo.

-Debe ser una broma-dije de nuevo.

Así toda la mañana, era todo al revés.

De vuelta a casa, en el autobús, lo mismo, me pagaron por subir.

Al abrir la puerta de mi casa estaba sonando el despertador. Lo apagué.

-!Pff¡ !las siete, llego tarde a trabajar¡.

Esther Pérez Moreno_3º ESO B

(Segunda Mención_Literatura por los Rincones_ El mundo al revés)


¿Y si los patos cazaran a los cazadores?_ El mundo al revés

Marzo 5, 2008

Todos los domingos, quedaban un grupo de patos a merendar y cazar al lado de la charca. Llevaban comida, bebidas, la cámara de fotos y a ver si pillaban algún cazador gordito.

Cuando llegaron, colocaron en el suelo el mantel, sacaron la comida y empezaron a comer tortillas de patatas, bocadillos, zumos, agua…Echaron muchas fotos a las montañas y al paisaje. De repente, vieron a un grupo de cazadores volando, corriendo, dejaron la merienda, cogieron las escopetas, se escondieron entre las hierbas para que no los vieran y empezaron a disparar. Los cazadores volaban muy deprisa para que no los cogieran, pero eran muchos patos y disparaban muy deprisa y con muy buena puntería, al final, atraparon a seis cazadores y los demás huyeron. Luego, por la noche fueron a la casa de un pato a celebrarlo, estuvieron bailando, invitaron a los vecinos y a sus familiares, jugaron a juegos de mesa y luego cenaron los seis cazadores asados con ensalada de lechuga, pescado, vino y por último los postres. ¡Qué rica estaba la cena¡.

(Delia Amores Velasco_1º ESO B)

Relato ganador Literatura por los Rincones_ El mundo al revés


El ciclo de la vida

Marzo 5, 2008

Los primeros años de mi vida están ya muy borrosos, apenas recuerdo lo que ocurrió el primer día, sólo sé que desperté en una incómoda caja de madera. Lo que nunca olvidaré es mi primera sensación: La caja estaba muy oscura y yo noté como un desagradable sentimiento se iba apoderando de mí, empecé a gritar muy fuerte.

No sé lo que pasó después, pero, más tarde aparecí en un sitio muy extraño, que estaba lleno de personas como yo. Ninguno sabía con seguridad qué hacía en ese lugar. Pasé allí unos años, entonces no entendía nada, pero cuando me fui empecé a comprender.

Pasé casi toda mi vida viviendo con un hombre, hicimos tantas cosas juntos…Discutíamos muy a menudo. Un día nos casamos y más tarde dejamos de vivir juntos. El último día que le vi estábamos en el primer curso de la facultad, después de ese día no supe nada más de él. A veces le echaba de menos, aunque no estaba sola, también tuve muchos amigos y amigas, no era lo mismo.

El tiempo pasaba y yo cada vez me iba haciendo más pequeña, más insignificante, hasta que ya ni siquiera sabía hablar o andar. Un día sin más aparecí en un sitio muy calentito y muy confortable, desde entonces no tengo que hacer nada, estoy enganchada a un tubo que me da comida y oxígeno.

Llevo ya casi nueve meses aquí, aunque cada vez soy más pequeña nunca estuve un un lugar tan cómodo.

Tengo curiosidad por saber qué me pasará después.

Sara Santos Pérez_3º ESO B

(Primera Mención_ Literatura por los Rincones_ El mundo al revés)